Ventarrón y uno sin sueño y otro sin ganas y cuando alguno encuentre esa daga…
estan de espaldas a la nada, sin poder ver qué es lo que pasa,
qué se acerca o qué se aleja,
de espaldas a todo y solos en frente a palabras.
Bien ruidoso el violento ventarrón
solo deja escuchar destrucción aferrada,
y silbidos que dan miedo y se meten sin pedir permiso,
por la piel… hasta llegar al alma.
No quieren escuchar preguntas asi que aceleran sus palabras,
más se apuran, más se equivocan y más se asustan,
llega su calma hasta cuál sabe cuándo…
puede que solo sean algunos minutos…
un poco de descanso y soñar les vendrá bien,
y no escuchar nada hasta la mañana.
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